josé echeverri

Sinceridad radical: ¿Una excusa para tener mala educación en el trabajo?

Sinceridad radical: ¿Una excusa para tener mala educación en el trabajo?

Hace poco, observaba a un alto ejecutivo expresándose de manera despectiva sobre su equipo, justificando su actitud con el argumento: “Me toca tratarlos fuerte para que sepan que estoy revisando cada detalle. Si no, no trabajan o se ponen a hacer cualquier cosa.”

Este tipo de “sinceridad radical” no es más que una excusa disfrazada para justificar la mala educación y, en muchos casos, el abuso de poder. Nos hemos confundido sobre lo que significa ser directo y auténtico en conversaciones difíciles.

El resultado es una cultura donde la brutalidad y la descalificación se normalizan, sin que nadie cuestione los efectos que esto tiene en el bienestar y rendimiento del equipo.

Para algunos líderes, ser bruscos o “fuertes” es una medalla de honor que aumenta su “autoridad”. La típica frase de “no quiero ser grosero, pero esto es una m…”* se convierte en una especie de carta de presentación, un intento de ocultar la falta de empatía tras una fachada de franqueza.

¿Sinceridad o falta de liderazgo?

Desafiar una situación difícil o señalar un incumplimiento de compromiso es parte de nuestra responsabilidad como líderes. Pero lo que no debemos hacer es perder el respeto por quienes nos siguen ni caer en la trampa de hacerles sentir que el único camino es el miedo.

Buscar culpables con malas maneras no solo es improductivo, sino también una señal de inmadurez como líder. La verdadera causa de los problemas suele ser mucho más sencilla:

  • No contrataste a las personas adecuadas.
  • No has sido claro en tus expectativas.
  • No has entrenado a tu equipo correctamente.
  • No tomaste las decisiones difíciles cuando era necesario.

El comportamiento de un líder refleja su capacidad de gestionar sus emociones. Si caes en la tentación de actuar como un niño molesto, ¿Qué ejemplo estás dando a tu equipo?

El impacto de un mal liderazgo

Según una investigación de Gallup, el 50% de los empleados han dejado su trabajo debido a la mala gestión de sus jefes. Además, los empleados que experimentan un mal trato por parte de sus superiores tienen un 36% menos de compromiso y una probabilidad mucho mayor de buscar nuevas oportunidades.

Esto demuestra que un líder tóxico no solo afecta la moral de su equipo, sino que también impacta gravemente la retención del talento.

Si quieres fortalecer tu liderazgo y mejorar la gestión de tu equipo, hablemos sobre estrategias efectivas para crear una cultura organizacional basada en la confianza y el alto desempeño.

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Cómo comunicar con sinceridad sin caer en la agresión

Para mejorar el entorno de trabajo y mantener un alto desempeño, es fundamental que los líderes adopten prácticas más saludables:

  • Desarrolla tu inteligencia emocional y busca apoyo si es necesario.
  • Sé claro y preciso con tus expectativas, sin recurrir a la intimidación.
  • Valida que tienes a las personas correctas en los roles adecuados y, si no es así, actúa.
  • Acompaña a tu equipo, no los grites desde la cima de la montaña.
  • Evita el drama, porque solo distrae de lo importante.
  • Realiza sesiones de lecciones aprendidas para fomentar el crecimiento conjunto.

El liderazgo que realmente genera resultados

Ser un líder que construye un ambiente de respeto, no de terror, es lo que realmente eleva el rendimiento. Y no olvides: la sinceridad no es excusa para la falta de educación; todo lo contrario, una comunicación directa y respetuosa es el camino hacia el verdadero liderazgo.

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