Reuniones: el nuevo placebo corporativo
Jose Echeverri |
Las reuniones no nos hacen más productivos… solo más ocupados.
Hace unos años vivía atrapado en reuniones. No exagero: era mi infierno semanal.
Llegaba temprano a la sala, ponía mi mejor sonrisa diplomática… y 30 minutos después, me excusaba con un:
—“Voy al baño.” La verdad: huía a mi oficina a trabajar de verdad.
Sí, a veces mi jefe me descubría. Tanto que empezó a mandar a su asistente con el clásico:
—“Oye, regresa… te necesitamos aquí.”
Lo admito. Ese fue mi pequeño acto de rebeldía contra uno de los males más extendidos del mundo corporativo: la reunión por costumbre. O como me gusta llamarla: la reunionitis.
😬 La verdad incómoda
Una reunión mal diseñada es el equivalente corporativo de un placebo:
Nos hace sentir que estamos haciendo algo… aunque no esté pasando nada.
La burocracia moderna está plagada de estos placebos:
- Formularios innecesarios
- Procesos que no terminan
- Checklists eternas
- Y sí… reuniones “por si acaso”
Y el peligro no es solo el tiempo perdido.
El verdadero riesgo es confundir movimiento con mejora, y procedimiento con propósito.
📊 Según Harvard Business Review:
- El 71 % de los ejecutivos cree que sus reuniones no son productivas.
- Y el 65 % interrumpe otras tareas para sobrevivir a las reuniones programadas.
Eso no es compromiso. Es ruido. Es desgaste. Es despropósito.
🤡 La excusa perfecta
Muchas reuniones no son síntoma de colaboración.
Son el escape elegante para no tomar decisiones.
Hay líderes que prefieren reunir a 10 personas solo para asegurarse de poder decir:
—“Fue una decisión de equipo…”
…cuando en realidad fue una indecisión camuflada.
Buscar consensos no es malo.
Pero postergar decisiones que ya te corresponden, sí lo es.
Porque cuando todos son responsables…
nadie lo es.
🎯 Y tú…
🔖 ¿Cuántas horas de tu semana se evaporan en reuniones que podrían haber sido un mensaje claro, un diseño concreto o una decisión firme?
Tal vez no necesitas más reuniones.
Tal vez solo necesitas más liderazgo.