Zona de Promesas: Donde los sueños se convierten en excusas

Jose Echeverri |

Zona de Promesas: Donde los sueños se convierten en excusas

Fin de año. Época de balances, abrazos incómodos y listas de deseos recicladas.

Ese ritual casi religioso donde decimos: “Ahora sí. Este año sí.” Y ya sabemos cómo sigue la historia.

Esa lista, que arranca con entusiasmo, pronto cruza la frontera hacia un lugar tan cálido como inútil: la Zona de Promesas.

¿Qué es la Zona de Promesas?

Es ese espacio mental donde los sueños se sienten bien, pero no se ejecutan. Donde las metas tienen mejor redacción que realidad.
Donde acumulamos excusas tan bien diseñadas que podríamos ponerles marco y exhibirlas en una TED Talk. Y claro, nadie te exige demasiado, porque todos hacen lo mismo.

Cada diciembre volvemos a sentarnos, copa en mano, a repetir la misma lista… como si fuera un karaoke emocional. Y como todos fallan, nos tranquilizamos.

¿Y si cambiamos la tradición?

¿Qué pasaría si este año decides liderar tu vida con el mismo foco con el que haces presentaciones en PowerPoint?

¿Qué pasaría si dejas de romantizar los deseos y empiezas a ejecutarlos como si tu futuro dependiera de ellos?

7 decisiones para salir de la Zona de Promesas:

  1. Enfócate: define máximo 2 metas. No más. Si todo es prioridad, nada lo es.
  2. Mídelo: si no sabes cómo se ve el avance, terminarás justificando el
    estancamiento.
  3. Visualízalo: Post-It en el espejo o una app. Lo importante es que lo veas cada
    día… aunque te incomode.
  4. Decláralo: cuéntaselo a tu gente más cercana. Nada como tener testigos
    cuando flaqueas.
  5. Pide feedback: mínimo 2 veces por semana. Que otros te digan si vas bien o
    solo estás haciendo más de lo mismo con otro nombre.
  6. Consigue un socio de desarrollo: alguien que ya esté donde tú quieres
    estar. Pide ayuda. Sí, eso también es liderazgo.
  7. Identifica tus saboteadores: el “mañana empiezo”, el multitasking, el “es que
    yo soy así”. Escríbelos. Combátelos.

Crear hábitos no es mágico ni bonito.
Es incómodo.
Y transformador.

Porque salir de la Zona de Promesas no es solo un acto de voluntad.
Es un acto de dignidad personal.

Este fin de año, en lugar de repetir tu lista de siempre…
pregúntate si estás listo para dejar de coleccionar promesas y empezar a diseñar una vida
que no necesite excusas.

Porque al final, no se trata de metas.
Se trata de ti.